Bombas de vórtice están destinadas a trabajar con líquidos fríos y calientes, como mosto y zumo. Están diseñadas para altas temperaturas (hasta ~95°C) y se utilizan para el trasvase de bebidas calientes después del calentamiento o la pasteurización. Estas bombas son autoaspirantes y garantizan un transporte estable del líquido incluso en presencia de aire en el sistema o con un flujo intermitente.
Bombas de impulsor se utilizan para el trasvase suave de vino, zumo y otros líquidos alimentarios, incluidas materias primas con pequeñas inclusiones. Gracias a su rodete elástico, proporcionan un desplazamiento delicado del producto sin un fuerte impacto mecánico y son adecuadas para el trasvase entre depósitos.
Bombas peristálticas proporcionan el trasvase más cuidadoso mediante la compresión de una manguera flexible con rodillos. Este principio de funcionamiento permite transportar medios viscosos, pulpa, mosto con pulpa y sedimento, minimizando el daño a la estructura del producto y evitando el calentamiento.
Una categoría aparte de equipos la constituyen las cubas para la recogida de zumo con bombas integradas, que se utilizan en conjunto con prensas de banda. Recogen automáticamente el zumo, lo filtran a través de un tamiz y lo bombean más adelante por la línea tecnológica, garantizando la continuidad del proceso de procesamiento.